jueves, marzo 12, 2009

miércoles, diciembre 03, 2008

Castilla


CASTILLA


- A mis amigos de tan español reino.


Donde el más preciado conde,
Se junta con el curtido labriego,
Donde nadie es más que nadie,
Castellano es el sello,


Castilla del Cid y el Cura Merino,
Carmesí el antiguo pendón,
Castilla de Cuenca, Logroño y Santander,
Castilla del leal vascón,


Castilla de San Juan de la Cruz,
Castilla de Santa Teresa,
Castilla de fueros claros,
Castilla de villa y tierra,


Castilla de almas puras,
Siendo serias y generosas,
Apegadas a la orografía,
Ostentando bravura laboriosa,


Castilla de frío y reciedumbre,
De la poesía de la estepa,
Con la fuerza del Escorial,
Impregnada historia que impera,


La muralla de Ávila,
El alcázar de Segovia,
Fernán González cabalgó,
Hallando hispana gloria,


Castilla yo te escribo,
Porque soy andaluz,
Y como querida hermana te veo,
En la española cruz,


Castilla, te han mutilado,
Y contra ti siguen mintiendo,
Pero pronto tu nervio celtíbero,
Asombrará feroz, rugiendo.

Publicada en "La Santa Alianza"

viernes, noviembre 21, 2008

EL ALZAMIENTO CARLISTA DE 1833 EN LA RIOJA. PRIMERAS REPERCUSIONES ...

Por José Luis Ollero de la Torre.

Documento pdf en este enlace:

http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=555497&orden=0

sábado, septiembre 20, 2008

Madrid 27/28 de Septiembre.Congreso "Una revisión de la tradición política hispánica: A los 175 años del Carlismo

Más información en la bitácora del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II Pulsar aquí

jueves, septiembre 04, 2008

'Piedra de Rayo' rescata la peripecia vital del 'último carlista riojano'




Rayos en Autol.La historia, casi la intrahistoria, vuelve a asomar a las páginas de la revista de cultura popular 'Piedra de Rayo', que aprovecha su número 25, el correspondiente a verano del 2007, para rescatar del olvido algunas de las biografías más singulares de nuestro paisanos. En esta ocasión, la portada está dedicada a José María Montoya García, gobernador del castillo de Lapoblación, quien días después de que Carlos VII abandonara España, todavía continuó dos jornadas defendiendo su posición junto a 83 soldados que estaban a sus órdenes.

Tras este reportaje escrito por Íñigo J. Ezquibela, la revista se adentra en otra no menos interesante biografía gracias al trabajo de investigación de José Toledo Sobrón, quien ha profundizado en la vida y obra de su ascendiente, el alcalde de la primera república Vicente Toledo y Mateo, un político que tan sólo estuvo en el cargo durante unos meses en ese convulso periodo, caracterizado por la inestabilidad política. Según el autor del reportaje, durante la república se sucedieron al frente del consistorio logroñés hasta cinco alcaldes, entre ellos el citado Vicente Toledo y Mateo.

La revista también se desplaza en el tiempo, hasta el año 1769, donde en Santo Domingo oficiaba un hombre de biografía también singular: un médico que curaba con una máquina eléctrica, en lo que constituye en un testimonio de gran importancia para el conocimiento de la experimentación científica y médica en el ámbito rural riojano durante la época de la Ilustración. El reportaje está escrito por F. Javier Díez Morrás.

martes, agosto 05, 2008

jueves, junio 05, 2008

lunes, mayo 26, 2008

miércoles, mayo 07, 2008

Manifiesto Carlista de Guadalajara ( 20 de febrero de 1873)

A los habitantes de la Comandancia General de Guadalajara.

Arrancadas y destruidas por los secuaces del supersticioso e impío liberalismo todas las libertades que nos daban nuestros venerandos fueros; pisoteadas y escarnecidas nuestras gloriosas tradiciones, y despojada nuestra patria de las ricas posiciones que el genio de Colón les mostrara, y cien gigantes caudillos conquistaron con sus gloriosas espadas allende los mares; reducida España a la impotencia, siendo objeto de la burla de otros pueblos que siempre bajaron la frente ante su glorioso pabellón; entregada esta orgullosa matrona, atada de pies y de manos a sus enemigos de siempre por una gavilla de cínicos e infames especuladores que, mercaderes impúdicos, han puesto sus hijos y sus riquezas en poder del mejor postor para conseguir una cantidad suficiente a satisfacer los apetitos de su loco orgullo, y siendo tan terribles los males que nos amenazan, hora es ya de que todos los que sientan latir en su pecho un corazón honrado y se crean capaces del rubor de la vergüenza abandonen sus casas, y armados como les sea posible acudan al punto de la cita para que, unidos todos, podamos dejar libre de tiranos y exento de leyes y costumbres extranjeras a esta patria querida, tan explotada y envilecida por esos traficantes sin conciencia y sin honra.

Su empresa no tiene las dificultades que esos enemigos de España pregonan en su ciega ignorancia y negro rencor a la patria. ¿No somos hijos de aquellos que a principios del siglo dejaron sus hogares para salvar su independencia, de aquellos que se armaron de estevas y garrotes contra trescientos mil soldados franceses, a los que humillaron y vencieron? Y si nuestros padres todo lo abandonaron por «su Dios, por su patria y por su rey, cuando sintieron el llamamiento patriótico del alcalde de Móstoles, ¿seríamos nosotros dignos de llamarnos sus hijos si no acudiéramos presurosos a nuestro puesto, llenos nuestros corazones de la fe santa con que pelearon nuestros antepasados, desde Iñigo, Arista, Sancho, Ramírez, hasta los que defendieron por siete años consecutivos la gloriosa bandera de la religión y de la legitimidad, hoy que nuestro legítimo y egregio monarca nos llama y España nos grita: “Salid de vuestros hogares y limpiad mi suelo de esa turba de traidores que os aniquilan y entristecen, a la vez que os roban el pan de vuestros hijos”? ¡No!

Impúdicos tiranuelos de lugar, polizontes vendidos a esta quisicosa que llaman monarquía constitucional o democrática, o republicana... de pega, señores salidos de la ley de desamortización, antes que, como los sapos, se hinchan en la inmunda laguna de la expropiación de los bienes de los pueblos y de la Iglesia, os aconsejan que no cumpláis con vuestro deber, pero si reparáis en sus títulos y antecedentes; si miráis de dónde salieron y a dónde van; si examináis sus “honrados tráficos”, tendréis bastante para persuadiros que esos “hallados” y decentes señores son el primer eslabón de la cadena de nuestra ignominia, la primera página del libro de nuestra vergüenza.

Miradlos protegiendo a los truhanes que fían el pan de sus hijos a un “entrés” o un “elijan”, o quizás a la confianza del banquero de “monte”; miradlos cómo los apadrinan para que atropellen a los hombres honrados, trabuco en mano, y al consabido grito de viva la libertad y la república.

Esos son los mismos que os prestan el dinero al treinta por ciento, abusando de vuestra necesidad; esos son los mismos que en las elecciones han hecho miles de infamias fusil en ristre; esos son los mismos que, poniéndose siempre a disposición de conservadores y radicales, de moderados o unionistas, os insultaron siempre, os lamieron los pies para que les ayudarais a servir a sus amos, lo cual os valió el quedaros sin montes, sin dehesas, sin hornos y hasta sin fraguas. Hiciéronse ricos comprando con cuatro cuartos y mil picardías todos los predios que constituían vuestra riqueza común, y lo hicieron gritando unas veces orden y otras anarquía, y así crecieron y medraron... que así crecen y medran los que reniegan de su Dios, pisotean su conciencia y escupen al rostro de su patria.

¡Viva la libertad!, gritan los verdaderos hijos de España. ¡Abajo la república, última manifestación del extranjero yugo! ¡Fuera, fuera esos miserables caciques que en la ciudad o en la villa, en el pueblo o en la aldea, visten el hipócrita antifaz de buenos, cuando son perversos servidores de los enemigos de España!

El día de la liquidación está cerca, y esos truhanes tiemblan que se acerque el momento, porque se quitará el polvo de sus innumerables infamias y expiarán su delito.

Ese día será España para los españoles honrados, sus presidios para los criminales, y habrá decencia, honra, libertad, justicia y progreso; pero será moneda de ley, no salida del cuño donde hasta el lenguaje se ha falsificado.

Sólo los malos tiemblan ante el triunfo del partido español. ¿Sabéis por qué? Ellos saben que sólo el partido carlista es el llamado para hacer justicia, el único que puede hacerla, el único que la hará...
Si el partido carlista no tuviera pruebas de lo que es, bastárale para ser querido de los hombres de bien el solo hecho de ser odiado de los tunantes.

El triunfo es seguro: el más enemigo nuestro lo prevé por lo menos, y si no lo confiesa es porque le aterra y le aterra porque sabe perfectamente que tanta inmundicia y tanto cieno serán barridos radicalmente en su día.

¡A las armas, pues, valientes hijos de esta noble patria! Salgamos de este sopor que nos deshonra, corramos a arrancar los fusiles a esos serviles esclavos defensores de la deshonra de la patria, y con ellos recobraremos nuestra independencia, nuestros fueros y libertades, la libertad de nuestra sacrosanta religi6n y el engrandecimiento y prosperidad de nuestra riqueza.

¡Basta de palabras! ¡A los hechos!

¡Viva la libertad cristiana, la única verdadera! ¡Viva la religión católica, apostólica, romana! ¡Viva Carlos VII! ¡Vivan los fueros de Aragón y las franquicias de Castilla! ¡Abajo todo sistema extranjero!

Campo del honor, 20 de febrero de 1873.

El segundo comandante general teniente coronel, Andrés Madrazo.

jueves, abril 10, 2008

2 de Mayo



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lunes, marzo 31, 2008

Tendilla y los Carlistas

Apuntes Históricos y Biográficos compilados por José L. G. de Paz..


Tendillaperteneció a los Mendoza o sus descendientes hasta la Constitución de Cádiz. Vengan algunos datos más sobre los Mendozas y de su relación con la Villa de Tendilla, así como sobre la Historia de esta Villa y sus vecinos.

A la muerte de Fernando VII en 1833 tuvimos una de nuestras Guerras Civiles entre los partidarios de su hija Isabel II ("liberales", "isabelinos" o "cristinos") y los de su hermano Carlos ("carlistas" o "absolutistas"). Fueron siete años de guerra llamada "La Primera Guerra Carlista". Durante ella expediciones carlistas importantes pasaron dos veces por Tendilla requisando lo que pudieron.

GUERRA CARLISTA

El general carlista Miguel Gómez realizó una incursión por la retaguardia isabelina (en la que contó con el apoyo de Ramón Cabrera) en julio de 1836 desde las bases carlistas en el norte hacia Oviedo, Santiago, León, Palencia, pasa a Jadraque (junto a Matillas derrota el 30 de agosto al general Narciso López que mandaba a un ejército isabelino perseguidor), es guiado a Brihuega por la partida alcarreña carlista de los Cazaporras, se escapa a Utiel y llega hasta Córdoba, Cáceres y Algeciras.

A su regreso pasó por Buendía, y por Sacedón siguiendo la antigua N-320 marchó rápidamente el 9 de diciembre de 1836 por Tendilla para pernoctar en Horche. El general Isidro Alaix les perseguía de cerca y Gómez el 10 pasó a media legua de Guadalajara entablando una escaramuza con la guarnición, siguió por Torija, Hita y Cogolludo hacia Burgos y el Pais Vasco a dónde llegó a finales de Diciembre de 1836. Su principal efecto sobre Tendilla y otras villas fue el decomiso de alimentos y animales de transporte (mulas principalmente) amén de algunos partidarios que le siguieron. En la ciudad de Guadalajara se convirtió la iglesia de San Francisco (con el panteón de los Infantado) en un cuartel-fuerte para albergar a la guarnición isabelina.

Al año siguiente la "Expedición Real" en la que iba el pretendiente D. Carlos llegó ante Madrid el 12 de septiembre. Espartero, que venía con sus tropas de Cuenca hacia Madrid para impedirlo, había dormido en Tendilla la noche del 11 y llegaba el 12 al anochecer a Alcalá de Henares. D. Carlos se retiró desde Madrid (hecho no explicado aún pues parecía tener Madrid a mano) llegando a Mondéjar el 13 de septiembre de 1837 dónde, amén del buen recibimiento, se alistaron unos mil voluntarios. Espartero entraba ese día en Madrid y el general carlista Ramón Cabrera pernoctaba en Pastrana. Cabrera llegaría a entrar en la propia Guadalajara el 17 de madrugada, aunque la abandonaría a las pocas horas.

VIENEN LOS CARLISTAS

La batalla, que sería decisiva, se dió el día 19 siendo derrotados por Espartero los carlistas mandados por González Moreno en Aranzueque lo que provocó la retirada de D. Carlos que tras descansar en Hontoba (parte de sus tropas fueron a Hueva, parte se extraviaron y Cabrera se retiraría por Pastrana hacia Cuenca y Teruel) pasó al amanecer del 20 por Tendilla con tan mal acierto que la zona estaba llena de enemigos: justo una hora después de pasar llegaban los perseguidores isabelinos dividiendo a las tropas carlistas, algunas de las cuales debieron retirarse hacia Valencia. Por la marcha forzada, el calor y el no comer alimento desde Hontoba, el camino se llenó de rezagados carlistas perdidos y hambrientos al tener que abandonar a veces las raciones requisadas con dificultad.

De Tendilla llegó D. Carlos a Brihuega el 20. Allí fue avisado por un corneta, caido prisionero en el crucero de Tendilla y luego escapado, de la llegada de los isabelinos saliendo el 21 hacia Cifuentes, el 24 en Atienza, el 26 pasaban el Duero en Gormaz y de ahi (tras otras vicisitudes y batallas) hacia el territorio carlista. Una marcha forzada!

En Tendilla me han hablado de recordaban se había hecho disparos contra los carlistas desde lo alto de la torre de la Iglesia, y que los carlistas "dejaron sin calzones a Juan Ropero". Por cierto que Espartero llegó antes que sus tropas a Fuentes de la Alcarria en la rápida persecución pudiendo haber caido allí prisionero el 21 de septiembre.

La segunda y tercera guerras carlistas apenas afectaron a Tendilla. En primavera de 1872 Madrazo hace una proclama en Guadalajara prometiendo "defender la bandera carlista y las franquicias de Castilla" con poco éxito. Una pequeña partida proviniente de Cuenca y mandada por Luna apareció en Tendilla el 6 de julio de 1873 y tras un combate el 7 en Valfermoso de Tajuña fue copada por la fuerza del capitán de la Guardia Civil Robles. El general carlista Angel Villalaín operó en Cuenca y Guadalajara llevandose de Siguenza 200 fusiles en enero de 1874.

Las tropas carlistas de Villalain (aunque nominalmente al mando de Alfonso de Borbón y Este, hermano del pretendiente Carlos VII) atacarán la cercana Cuenca el 13 de julio de 1874 y la tomaran y saquearan el 16. En el maltrato a la villa y sus habitantes destacó María Nieves de Braganza, esposa del enamorado Alfonso y mujer de fuerte caracter que acudía a animar a sus soldados al campo de batalla y de la que se cuenta que portaba armas al cinto.

Asimismo Villalaín efectuaría una correría por la vega del Tajuña en la que cojieron lo que pudieron a su paso y conquistaría Brihuega el 3 de agosto de 1874 por un breve periodo. Como se ve, es principalmente una guerra de partidas y correr¡as sin una ocupaci¢n permanente del territorio conquistado.

Bibliografía:

Jaime del Burgo, "Para la Historia de la Primera Guerra Carlista" (1981).
Alfonso Bullon de Mendoza, "La Primera Guerra Carlista" (1992).
Antonio Pirala, "Historia de la Guerra Civil y de los Partidos Liberal y Carlista" (reed. 1984) .
Roman Oyarzun, "Historia del Carlismo" (1965).
Principe de Lichnowsky, "Recuerdos de una guerra" (1942).
Melchor Ferrer, Domingo Tejera y Jose Acedo, "Historia del Tradicionalismo espanol" (1941).

sábado, enero 05, 2008

jueves, diciembre 06, 2007

domingo, noviembre 11, 2007

Los guerrilleros del Alto Tajo

[Tomado de "Los 3 Tercios de Requetés Laureados de San Fernando en la guerra de España de 1936. Javier Nagore Yárnoz. Comunión Tradicionalista Carlista/Circulo Carlista San Mateo. Madrid 2006.]

Acciones guerilleras, tan características siempre en el espiritu del español, se desarrollaron efectivamente en los frentes de Guadalajara y Teruel, en una línea de unos 120 kms. de longitud, en un terreno de montañas escarpadas y profundos barrancos y hoces, con pinares que llegan hasta Albarracín y los Montes Universales, por las rochas del Tajo. Los 80 pueblos situados en esa zona estaban en riesgo continuo de infiltraciones enemigas.

La 1ª Guerrilla se organizó en Torete y comenzó a actuar en Noviembre de 1936 al amparo de la 1ª Compañia del Tercio de María de Molina-Marco de Bello, sita en Molina de Aragón, que destacaba alguna de sus secciones en las once Guerillas que llegaron a actuar como pequeñas unidades reclutadas entre personal no llamado a filas; gente de mediana edad y, algunos de más de mediana; todos sobrios, conocedores a la perfección de endiablado terreno; y de una lealtad a toda prueba, como escribió el entonces comandante militar de Sector D. Luis Ruiz Hernández, capitán de la 1ª Compañia del Maria de Molina (22).

No cobraban ni un céntimo, al menos sus jefes, por patriotismo y espíritu carlista.Los guerrilleros tenían asignadas,como todo voluntario en la Cruzada, tres pesetas al día. Eran, en total, 360 a 400 hombres, mandados por cinco jefes, con grado de alférez honorífico de Infantería (cuatro de ellos); y con el de capitán, también honorífico, uno, D. Eugenio de la Peña, médico de Cobeta y jefe de esta Guerrilla, compuesta de 60 hombres. Aunque esto fue casi al final de la guerra, pues hasta entonces tenían solamente los grados del Requeté (23).

Como hechos destacados de las Guerrillas pueden mencionarse:

En noviembre del 36, con una Sección del María de Molina, atraviesan el Tajo y toman el Puente de San Pedro, aniquilando a su guarnición, haciéndola 7 muertos y 17 prisioneros.

El 5 de enero de 1937, tras una marcha de 32 Kms. sobre la nieve, llegan al pueblo de Griegos, hacen prisioneros y se apoderan de 3000 cabezas de ganado lanar y 300 de vacuno.

En Agosto del mismo año defienden el pueblo de Orea durante toda una noche de un enemigo compuesto de un escuadrón de caballería y cuatro compañias de Infantería, causándoles muchas bajas, a costa de 2 muertos y 7 heridos de los 23 hombres que componían la Guerrilla. El jefe de estos, D. Ataulfo López, recibió el título de alférez honorífico; y uno de sus hombres, Francisco Cascos, el de cabo; a éste, además, se le concedió la Medalla Militar Individual.

Otras acciones destacadas fueron: la destrucción de guerrillas enemigas, entre ellas una compuesta por suecos de las Brigadas Internacionales (la coparon en el pinar de Cobeta, con muerte de todos sus componentes, en Agosto de 1938), y sus intervenciones junto al Tercio María de Molina en varias de sus secciones en la misma zona de Albarracín; operaciones relacionadas con el historial del Tercio.

Las Guerrillas del Alto Tajo fueron citadas en varias ocasiones, tanto en el parte nacional como en el del Ejercito Rojo, y se les concedió el uso de la bandera nacional (24).

(22). Fueron las de Cobeta ,Torete, Tierzo, Checa, Orea y Peralejos de las Truchas, en Guadalajara; y los de Orihuela del Tremedal, Pozondón, Griegos, Guadalaviar y Villar del Cobo, en Teruel (General Luis Ruiz Hernández, Las Guerrillas de Requtés del Alto Tajo, "El Pensamiento Navarro", de Pamplona).

(23). Otros de estos jefes de las guerillas fueron: D. Ataulfo López, industrial maderero, alcalde de Olea, jefe de esta guerrilla, de unos 45 hombres; D. Daniel Delgado, labrador, alcalde y jefe de guerrilla de Orihuela del Tremedal, de 30 hombres, y D. Abdón Laguía, albañil, jefe de la guerilla deCheca, de 40 hombres.

(24). Con ocasión del XXV Aniversario del Alzamiento se inaguró un monolito conmemorativo de las unidades guerrilleras. Se elevó frente al Santuario de Nuestra Señora de la Hoz, patrona del Señorio de Molina de Aragón, bajo cuya advocación se constituyó la Hermandad de ex-comnatientes de dicas unidades (Vid. RUIZ HERNÁNDEZ, L. ob. cit.).

domingo, agosto 12, 2007

San Isidro Labrador, Patrono de Madrid

San Isidro Labrador, Patrono de Madrid, es el título de un artículo aparecido en la revista Tradición Católica nº 211 y firmado por Julio Melones Espolio. Desde aquí recomendamos su lectura.
Puede solicitarse en la siguiente dirección:

Casa San José
28607 El Alamo.
Madrid

domingo, abril 22, 2007

martes, abril 10, 2007

Sima del Carlista (Ucero-Soria)



Según cuentan por el lugar, el nombre de la Sima del Carlista proviene porque sirvio de Refugio a Juan Martín, el Empecinado, que duante la Guerra Carlista del S. XIX tomó partido por el príncipe Carlos como verdadero heredero al trono de España. Lo malo es que la historia del Empecinado discrepa en parte de esta narración. El Empecinado no fue carlista, sino liberal, y no fue apresado allí, sino en el camino de Aranda de Duero. Así que lo mismo fue otro, pero cuando el río suena... Algún carlista sería detenido allí.

domingo, febrero 25, 2007

Fervor Jaimista

Cuándo llegará ese día
en que nuestra España loca de alegría
ha de empuñar el cañon
para que gobierne Jaime de Borbón.
Es un rey de verdad,
es un rey más valiente que el Cid,
que va a venir pronto a ocupar
el palacio de Oriente en Madrid.

Cantar con alegre aire de vals que oimos en nuestra niñez, allá sobre el año 1910, en Santo Domingo de la Calzada (Logroño), a raíz, seguramente, del fallecimiento de don Carlos María de los Dolores de Borbón y Austria-Este, llamado Carlos VII (17 de Julio de 1909), padre de don Jaime, lo que ocasionó por herencia la nueva denominación de Partido Jaimista.

[Recogido en "La fama de Madrid" de Bonifacio Gil, Ediciones Giner, Madrid, 1984]

lunes, enero 29, 2007

Los carlistas en la Alcarria

A la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833 reclamó su sucesión su
hermano Carlos (conocido por sus partidarios como Carlos V) quien no reconocía los
derechos de su sobrina Isabel II. Al tener Isabel tres años, la regencia estuvo en manos de su madre María Cristina de Nápoles. La guerra entre los partidarios de ambos
(carlistas contra isabelinos o cristinos) se conoce como Guerra de los Siete años,
Primera Guerra Carlista o, también, Primera Guerra Civil.

Las potencias liberales europeas formarían la Cuádrupe Alianza (Portugal, España, Francia e Inglaterra) para apoyar a Isabel mientras las potencias absolutistas y el Papado apoyarían a Carlos. La guerra causaría unos trescientos mil muertos en la península, empobreciendola e impidiendo el comienzo de la industrialización española, amén de que la política pasaría a manos de los "espadones" militares en el futuro. Isabel conservaría la corona.

En la Alcarria hubo partidarios del carlismo aunque la región quedaría en manos de los isabelinos que la dominaban desde Madrid: los núcleos "estables" carlistas del norte y el este quedaban lejos. Leyendo la historia de este periodo aparecen dos momentos en que la guerra llegó a la Alcarria y pasó por Tendilla. De hecho también pasó dos veces por otros pueblos (Brihuega, por ejemplo) como veremos.

Para alterar la situación creada a la muerte de Zumalacárregui en 1835 se intento provocar elevantamiento de la región cantábrica y gallega enviando una pequeña expedición al mando del general carlista Miguel Gómez formada por unos 3000 hombres bien instruidos. Salieron en junio de 1836 hacia Oviedo y Santiago de Compostela pero tuvieron que retirarse (perseguidos por Espartero con unos 15000 hombres) hacia León y Palencia (20 de agosto), encuadrando a los voluntarios que se presentaban en el camino y penetrando en el territorio isabelino a pesar de las columnas enviadas en su busca. Gómez pasa a Riaza y de allí a Atienza y Jadraque dejando exaustos los lugares por dónde pasaba al aprovisionarse sobre el terreno.

El 30 de agosto junto a Matillas, Gómez preparó una trampa y derrotó al general isabelino Narciso López, nacido en Venezuela, que mandaba un ejército perseguidor. Ello provocó la alarma en Guadalajara acudiendo allí las autoridades e incluso el Ministro de la Guerra Rodil con tropas. El general Isidro Alaix, substituto del enfermo Espartero, estaba a horas de marcha y Gómez es guiado a Brihuega por la partida alcarreña carlista de los Cazaporras, dónde pernocta. Pasa a Cifuentes y, tras clavar los cañones capturados, atraviesa el Tajo abandonando La Alcarria y escapándose hasta Utiel (7 de septiembre) dónde se les unen las tropas de Ramón Cabrera. Llegan (entre victorias y derrotas) por Albacete hasta Córdoba (30
de septiembre), Cáceres (31 de octubre) y Algeciras (22 de noviembre) obligando a los
isabelinos a refugiarse en Gibraltar. Cabrera volvió en octubre hacia el Maestrazgo.

La prensa isabelina iba anunciando repetidamente la derrota y dispersión de las tropas de Gómez pero éstos reaparecían al poco. Gómez perdió la oportunidad de levantar Andalucía y Extremadura, pero mantuvo en jaque a las tropas liberales de Ribero, Alaix y Narváez (25000 hombres) con como mucho 6000 soldados. Como puede verse, las rápidas marchas y contramarchas ayudaron a la supervivencia de las tropas carlistas. En general Gómez trató humanitariamente a los prisioneros, liberándoles bajo juramento de no alzar las armas contra D. Carlos, a pesar de que los isabelinos fusilaban sin piedad a los rezagados carlistas.

De regreso hacia el norte por Bailén (30 de noviembre) llegarán a Huete el 7 de diciembre, descansando un medio día para herrar los caballos y llegando el 8 a Buendía. Desde allí y siguiendo el camino que coincide con la actual N-320 van el 9 de diciembre de 1836 a Sacedón, atraviesan el Tajo y pasan a toda marcha por Tendilla para pernoctar en Horche. El general Isidro Alaix les perseguía a horas escasas por el mismo camino. Gómez pasó el 10 a media legua de Guadalajara en medio de una densa niebla entablando una escaramuza con tropas salidas de la guarnición, siguió por Torija, Hita y Cogolludo hacia Osma, Burgos y el Pais
Vasco llegando a Orduña el 20 de Diciembre de 1836 con casi 5000 hombres.

Asombrosamente, Gómez fue depuesto, confinado y no volvió a combatir en la guerra carlista. Su principal efecto sobre Tendilla y otras villas alcarreñas fue el decomiso de alimentos y animales de transporte (mulas principalmente) amén de algunos partidarios que le siguieron. En la ciudad de Guadalajara se convirtió la iglesia de San Francisco (que guarda en su interior el panteón de los Duques de lInfantado) en un cuartel-fuerte, rodeado por una tapia con aspilleras, para albergar a la guarnición isabelina.

Al año siguiente partió la "Expedición Real" (del 14 de mayo al 15 de octubre de 1837) en la que iba el propio pretendiente "Carlos V" con la flor y nata de su ejército. Pasando por Cataluña y Levante, y tras variadas vicisitudes, Carlos llegaba a Arganda el 12 de septiembre y Ramón Cabrera a Vallecas. Tras derrotar a la Guardia Real sus tropas llegan hasta a las tapias del Retiro madrileño mientras Espartero estaba aún lejos: marchando rápido desde Cuenca hacia Madrid, había pernoctado el día 11 en Tendilla, el 12 al anochecer entraría en Alcalá de
Henares y hasta el 13 por la tarde no lo haría en la capital. Los voluntarios realistas afluían a Arganda y pocos soldados defendían la capital. A las ocho de la tarde Carlos ordena retirarse a Cabrera que obedece enfurecido como un león ante la irresolución de Carlos y el influjo de los consejeros religiosos de éste. Las causas de la retirada no han sido explicadas: escasas cualidades de Carlos, temor a Espartero y sus 25000 hombres o pacto secreto con la regente María Cristina, para cederle el poder, inclumplido por ésta (lo más probable). Los soldados
carlistas de a pié no lo entenderían nunca y algunos lo achacarían a los muchos sacerdotes y cortesanos que acompañaban a D. Carlos.

El 13 de septiembre por la mañana los carlistas mandados por González Moreno salen
aparentemente hacia Alcalá pero se desvían a Mondéjar dónde, amén del entusiasta
recibimiento (uno de los expedicionarios aludiría "al buen espíritu de La Alcarria"), se alistaron más de mil voluntarios que engrosaron los 14000 infantes y 1500 caballos carlistas. Las partidas de voluntarios venían mandadas por algunos ricos de los pueblos, curas u oficiales retirados. Cabrera acamparía en Pastrana el 13.

El 16 salen los carlistas de Mondéjar hacia Chiloeches. Mientras, las tropas de Sanz y Cabrera siguen hasta la ciudad de Guadalajara que asalta y toma Cabrera la noche del 16 al 17 mientras la guarnición se refugia en el "fuerte" de San Francisco. Los vecinos serían despertados por las bandas militares carlistas que tocaban en la plaza del Ayuntamiento. Cabrera recibe órdenes de retirarse a las 7 de la mañana, otra vez sorprendentemente (temor a Esparterro de sus jefes?). El 18 la masa principal de tropas carlistas mandadas por Gómez Moreno pasa por El Pozo y Santorcaz rumbo a Alcalá y tras llegar al puente y a la vista de las tropas de Espartero, de nuevo contramarchan el 19 por Santorcaz y El Pozo con el consiguiente desánimo de los soldados. Poco bueno se puede decir de los generales carlistas, salvo de Cabrera. Espartero desde Alcalá aprovecha hábilmente la ocasión y su caballería
ataca en Anchuelo y deshace las tropas carlistas en su retirada en Aranzueque, dispersadas en medio de la polvareda. Carlos trata con valor de contener a sus tropas en el puente de Aranzueque, sin éxito.

Los carlistas tuvieron muchas pérdidas y se retiraron la noche del 19 a Hontoba, pero la presencia enemiga les hizo ir a Hueva. Espartero vivaqueó en Aranzueque esa noche. De las tropas rezagadas y hambrientas en Hontoba se dispersaron bastantes voluntarios. Los carlistas mataron a la mayoria del ganado de este lugar para comer y requisaron paja y grano para calentarse y dar de comer a los caballos. Durmieron muchos en las eras de Santiago y salieron de allí en cuanto pudieron. "En la Virgen de los LLanos/ Carlos Quinto durmió/ virgen del pueblo de Hontoba,/por dónde pudo escapó!", se cantaba en Hontoba. Desde Hueva por Moratilla y Fuentelencina las tropas se retiraron atravesando Tendilla en marcha hacia Valfermoso. Los carlistas descenderían sobre Tendilla desde los montes al sur y saldrían de ella subiendo el empinado camino que por el Barranquillo llega hacia Romanones al norte, es
decir, perpendicularmente al seguido por Gómez un año antes. Carlistas e isabelinos
requisarían todo lo comestible que alcanzaran a ver.

En la retirada, tras descansar en Hontoba pasó D. Carlos al amanecer del 20 por Tendilla con tan mal acierto que la zona estaba llena de enemigos: justo una hora después de pasar llegaban los perseguidores isabelinos dividiendo a las tropas carlistas. Ochocientos soldados hubieron de retirarse desde Hueva hacia Valencia. Por los dos días de marchas forzadas, la derrota, el fuerte calor y el no comer más alimento (muchos) que el requisado en Hontoba, el camino se llenó de rezagados carlistas. Muchos de los mozos presentados en La Alcarria quedarían prisioneros, algunos morirían y, la mayoría, tras semejante estreno, se desanimaron y volvieron a sus casas en medio de la confusión.

De Tendilla llegó D. Carlos a Brihuega al final del día 20 de septiembre. Allí fue avisado por un corneta, caido prisionero en el crucero de Tendilla y luego escapado (el exceso de prisioneros y la prisa en la persecución hacian laxa la vigilancia), de la llegada de los isabelinos saliendo el 21 por la tarde hacia Cifuentes dónde llegaron a las cinco de la mañana del 22. Los que ocho días antes estuvieron a las puertas de Madrid estaban casi reducidos a la nulidad por el hambre, la lluvia y el barro que luego aparecieron y las rápidas marchas de la retirada,
perseguidos de cerca y sorprendidos de noche por los isabelinos, obligados a veces a
abandonar las raciones recogidas con dificultad. Quedarían algo más de cuatro mil soldados.

Desde Aranzueque Espartero había seguido por Horche a Torija y Fuentes de la Alcarria dónde la niebla hace que llegue antes que sus tropas. Pero los carlistas no lo saben, se retiran y Espartero se salva.

Pasaron los carlistas por Torrecuadrada, Alcolea del Pinar y duermen el 23 en Bujarrabal (ese día duerme Espartero en Alcolea) y el 24 en Atienza. Al abandonarla tienen tan mal acierto que vuelven a meterse entre enemigos como en Tendilla. El 26 pasaban el Duero en Gormaz y serán socorridos por Juan Antonio Zaratiegui (quien al mando de otra expedición menor había entrado en Segovia y llegado a Las Rozas el día 12 sin saber que D. Carlos estaba en Arganda!) aunque al poco sufren una nueva derrota en Retuerta el 6 de octubre que les obliga a volver a las bases carlistas en el Norte. Perdida la ocasión, Carlos perdería con ella la guerra. En adelante La Alcarria no volvería a ser teatro de operaciones.

Ramón Cabrera, que se tras la batalla de Aranzueque se había separado de la Expedición Real en Moratilla, marchando por Pastrana y Tragacete (el 23 de septiebre) volvería al Maestrazgo salvando a sus tropas. La división navarra, perdida, se uniría primero a Cabrera pero luego retrocedería hacia Priego y Valdeolivas, y por Brihuega y Cogolludo seguiría las huellas de la
Expedición Real hacia el norte. Sólo quedarían algunas pequeñas partidas carlistas en La Alcarria.

La segunda y tercera guerras carlistas no afectaron casi a Tendilla. En primavera de 1872 Madrazo hace una proclama en Guadalajara prometiendo "defender la bandera carlista y las franquicias de Castilla" con poco éxito. Tampoco lo tuvieron mejor los intentos de reclutar voluntarios en los partidos judiciales de Brihuega y Pastrana en 1872. Una pequeña partida carlista proviniente de Cuenca y mandada por Luna apareció en Tendilla el 6 de julio de 1873 y tras un combate el 7 en Valfermoso de Tajuña fue copada por la fuerza del capitán de la Guardia Civil Robles. Luna sería canjeado en febrero de 1874. Desde Aragón el carlista Santés
efectuaría una rápida correría por Guadalajara y Cuenca en septiembre-octubre de 1873.

Más importancia tuvo el general carlista Angel Villalaín quien operó en Cuenca y Guadalajara. Entraría por sorpresa en 5 de enero de 1874 en Siguenza llevándose 200 fusiles. Las tropas de Villalain (aunque nominalmente al mando de Alfonso de Borbón y Este, hermano del pretendiente Carlos VII) atacaran la cercana Cuenca el 13 de julio de 1874 y la tomaran y saquearan el 16, destacándose María Nieves de Braganza, esposa del enamorado Alfonso y mujer de fuerte caracter que acudía a animar a sus soldados al campo de batalla y de la que se cuenta que portaba armas al cinto.

De nuevo Villalaín efectuaría una correría por la vega del Tajuña en la que cojieron lo que pudieron a su paso y entrarían en Brihuega a medianoche del 3 de agosto de 1874, retirándose luego por Torija y Cifuentes hacia la provincia de Cuenca. Nuevamente volvería a Guadalajara entrando en Pastrana el 17 de septiembre. Villalaín murio en 1875. Como se ve, es principalmente una guerra de partidas y correrías sin una ocupación permanente del territorio conquistado.

En Tendilla los muy viejos recuerdan que les contaron que se habían hecho disparos contra los carlistas desde lo alto de la torre de la Iglesia y que éstos "dejaron sin calzones a Juan Ropero", aludiendo a los bienes perdidos.

Bibliografía:

• Jaime del Burgo, "Para la Historia de la Primera Guerra Carlista" (1981).

• Alfonso Bullon de Mendoza, "La Primera Guerra Carlista" (1992).

• Antonio Pirala, "Historia de la Guerra Civil y delos Partidos Liberal y Carlista" (reed. 1984) .

• Roman Oyarzun, "Historia del Carlismo" (1965).

• Principe de Lichnowsky, "Recuerdos de una guerra"(1942).

• Melchor Ferrer, Domingo Tejera y Jose Acedo, "Historia del Tradicionalismo espanol" (1941).

Jose Luis Garcia de Paz

Extraído el 23/02/00 de alcarria.com